El convenio de colaboración entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) representa uno de los avances más relevantes en el plano de las relaciones comerciales y regulatorias entre los dos bloques.
El marco jurídico en discusión se basa en dos instrumentos distintos: el Acuerdo de Asociación UE–Mercosur (“EMPA”), de carácter más amplio, y el Acuerdo Comercial Interino (“iTA”), centrado en las disciplinas comerciales y de inversión. Esta estructura permite una aplicación por fases, con efectos jurídicos progresivos, a medida que se completan los trámites internos de aprobación y ratificación correspondientes.
La aplicación provisional que entró en vigor el 1 de mayo de 2026 marca el inicio de una nueva fase en las relaciones UE–Mercosur, mientras se completa el proceso de ratificación definitiva. Dicha distinción es relevante porque ayuda a encuadrar correctamente el momento jurídico en que las empresas comienzan a sentir los efectos prácticos del nuevo régimen, concretamente en materia de comercio, inversión, reglas de origen y previsibilidad contractual.
Para las empresas portuguesas, el acuerdo tiene el potencial de traducirse en mejores condiciones de acceso a mercados con alto potencial de crecimiento, especialmente en sectores como la metalmecánica, equipos industriales, tecnología, energía y agroalimentario especializados. La mayor previsibilidad regulatoria y contractual tiende a favorecer la expansión comercial, la creación de nuevas alianzas y el aumento de las ventas a plazo.
Paralelamente, este nuevo escenario requiere un mayor cuidado en la elaboración de contratos, sistemas de garantías, condiciones de pago y a la definición de mecanismos eficaces de cobro y recuperación de crédito, especialmente en operaciones donde el riesgo de impago sea más elevado.
El acuerdo refuerza igualmente el papel de Portugal como puerta de entrada para empresas del Mercosur que pretendan invertir en la Unión Europea. En sectores como tecnología, aeronáutica, energía y servicios especializados, ya existen señales de un mayor interés por parte de inversores sudamericanos en Portugal.
En esta coyuntura, la configuración legal de la entrada al mercado, la estructura de las sociedades, la firma de contratos y el control del riesgo comercial asociado, ganan especial importancia, especialmente cuando la actividad se desarrolla en diferentes jurisdicciones.
En un contexto internacional marcado por una mayor inestabilidad geopolítica y crecientes tensiones en las cadenas de suministro, los costes logísticos y la previsibilidad comercial, aumenta también la necesidad de definir políticas de crédito sólidas. Esto incluye contratos con cláusulas de pago claras, garantías y jurisdicción competente, así como mecanismos de cobro capaces de responder a los impagos en un contexto transfronterizo.
La prevención sigue siendo esencial, pero la capacidad de actuación rápida en la recuperación de crédito resulta determinante para preservar la tesorería y reducir la exposición al riesgo.
Castilho se presenta como el aliado estratégico de las empresas que buscan beneficiarse del acuerdo UE–Mercosur garantizando la seguridad legal y el control del riesgo.
Para empresas portuguesas con actividad en el Mercosur, Castilho interviene en la revisión de contratos internacionales, definición de condiciones de pago y recuperación de créditos transfronterizos.
Para las empresas de Mercosur que deseen invertir en Portugal, Castilho presta apoyo en la estructuración jurídica de su entrada en Europa, soporte aduanero y documental para importaciones, cumplimiento normativo de productos (compliance), así como protección contractual y mitigación del riesgo comercial. Esto incluye asistencia en protección de marca, propiedad intelectual, privacidad, datos, comercio digital, fiscalidad, estructuras de facturación, gestión de impagos y, cuando sea necesario, cobro mediante litigios.
Con cobertura internacional en más de 180 países, Castilho reúne las condiciones para gestionar volúmenes significativos de casos con método, control y consistencia. Castilho está preparada para monitorizar créditos transfronterizos con una visión centralizada y una coordinación integral.
Esta componente estrategica aporta una ventaja diferencial a los servicios de la firma ante clientes nacionales y extranjeros, particularmente en carteras B2B y operaciones multinacionales.
A la vanguardia de los cambios globales, Castilho ayuda a convertir el mercado abierto por el acuerdo en resultados reales, brindando apoyo legal desde la firma inicial hasta el recobro de valores pendientes.
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