La constitución de sociedades mercantiles es un ejemplo particularmente esclarecedor de esta evolución, ya que la implantación de la "Empresa na Hora” (ES: Sociedad Express), en 2005, posibilitó la agrupación de varias formalidades en una sola atención, acelerando y facilitando el proceso.
Antes de 2005, constituir una sociedad significaba, en la mayoría de los casos, cumplir una serie de trámites ante diversas entidades. Entre ellos figuraban la elección y aprobación de la denominación social, la redacción de los estatutos sociales, la formalización del acto constitutivo, el registro mercantil y el cumplimiento de las obligaciones fiscales y de seguridad social. Todos estos actos acarreaban una fragmentación administrativa y plazos de espera que no se alineaban con la intención de una sociedad de presentarse rápidamente en el mercado para iniciar sus operaciones y alcanzar sus metas.
La "Empresa na Hora" (ES: Sociedad Express), instituida por el Decreto-Ley n.º 111/2005, de 8 de julio, posibilita la constitución y el registro de determinadas sociedades mediante la simplificación de procedimientos, evitando que los interesados realicen múltiples diligencias por separado. No obstante, la sociedad permanece sujeta a las normas que rigen su formación, su registro y el cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas. El cambio radica en la manera de atender a dichas exigencias.
La especificidad del registro de la sociedad es, por lo demás, uno de los aspectos centrales en la transformación del sistema de constitución, en la medida en que cumple una función primordial de seguridad jurídica, concretamente la de informar a terceros sobre la existencia de la sociedad y sobre ciertos aspectos relevantes de su situación jurídica.
Con la creación de este recurso, el legislador instituyó un modelo de constitución inmediata que centraliza, en una sola respuesta, la preparación de los estatutos sociales y la realización del registro mercantil, articulando asimismo la comunicación de la constitución de la sociedad con otras entidades públicas. Se pasó así de una situación en la que la formalización del contrato de sociedad y la tramitación de su correspondiente inscripción constituían etapas separadas y, en algunos casos, morosas, a la simplificación del procedimiento necesario para alcanzar dicho resultado, reduciendo de este modo la fragmentación administrativa y el tiempo asociado a la constitución de la sociedad.
En suma, la constitución inmediata de empresas constituye un ejemplo paradigmático de la modernización de los procedimientos legales en Portugal. La evolución de la constitución de empresas en Portugal refleja un cambio en la forma de materializar las exigencias legales: de un procedimiento disperso, fundamentado en sucesivas formalidades, a un sistema progresivamente simplificado, integrado y digital, transformando la forma en que el ciudadano accede al servicio.